Absurdamente absurdo

Absurdamente absurdo

En la carrera para crear humor absurdo siempre hay que estar pensando y dándole vueltas a las cosas, y eso, ya de por sí, es absurdamente absurdo.

Para que lo jocoso llegue a considerarse absurdo debe pasar por dos fases: primero, la premisa de lo ilógico (algo contrario a lo que damos por hecho, está establecido), sobre esa anticonvención, una vez anunciada la idea, se introduce el giro, un remate, que convierte la situación en irremediablemente.

Absurdo de pura cepa

Para ilustrarlo vamos a poner un ejemplo real con un personaje de nuestro show:

Un músico de renombrada reputación mundial va a tocar una conocida pieza con guitarra, nada más y nada menos que “El concierto de Aranjuez” (para ello creamos un personaje con un nombre falso, que sea exótico y esperpéntico a la vez)

En la premisa damos a entender que este increíble músico es un virtuoso de la guitarra, obvio por la altura y dificultad de la composición elegida.

Antes de empezar se concentra de forma hierática, mira sus partituras, presenta la pieza todas sus bondades y se dispone a tocar, se hace el silencio, el genio interpreta las seis o siete primeras notas, el respetable empieza a identificar la melodía, y se para repentinamente.

Ahora vamos al remate absurdo, el músico hace lo siguiente:

Interrumpe bruscamente la canción, mira al público y les explica, como si fuera la cosa más comprensible del mundo, que se va a saltar unos cuatro o cinco compases porque no los encuentra especialmente interesantes, que son repetitivos o sin mucho atractivo, pasa las hojas de la pieza musical y prosigue con las notas.

Esa desfachatez y nulo respeto por la obra del autor original, por el público, y las atrevidas licencias que se toma el intérprete son el desencadenante para que la gente ría de lo desaprensivo que es el músico, en otras palabras, el público ha entrado en el juego, “se indigna” con el poco tacto que muestra el instrumentista por la belleza de la partitura.

El engranaje del humor absurdo

Pues el engranaje del humor absurdo trabaja en esos sentidos, y atención, aunque quizás pueda parecer una obviedad, pero el uso tan dilatado y común de la palabra absurdo o surrealista para referirse a algo gracioso o incluso bochornoso hace que el humor absurdo pueda llegar a confundirse con aquella conducta vergonzante por parte de alguien que no es consciente ni desea hacer humor queriendo.

Voy a poner otros ejemplos más patentes, la pitonisa Lola, algunos videntes, muchos personajes que la televisión que, a priori, ¡venga!, suelto un ejemplo, Leticia Sabater, hacen y dicen cosas absurdas, jilipolleces sin medida, pero no practican el humor absurdo, y la razón es muy sencilla, no hay intención de hacerlo, no existe una escorada voluntad, dicen mamarrachadas, hacen extravagancias pero no hay un fondo que busque la esencia humorística, por otra parte, y eso es una opinión muy personal, dudo extremadamente que muchos de estos lumbreras fueran capaces de hilar alguna situación, gag o sketch de humor absurdo de cierta calidad.

Por cierto, respecto a las medias de desconfinamiento que ha ideado el gobierno y sus fases estrambóticas (0, 0´5, 1, 2 ,3 ,4, y las que tengan que venir), tampoco es humor absurdo, es mala gestión, entre otras cosas es porque no tienen mucha gracia.

Debate de humor absurdo

Luego se podría abrir un debate ¿si se genera una situación absurda, muy hilarante, que además resulta ser divertida en toda su extensión, esta se puede considerar como humor absurdo?

En este sentido, creo, que si se explota la idea que ha dado como resultado el final o situación graciosa, pues creo que si, ha fructificado, un espíritu en todo ello que desenlaza, y aunque no está buscado, se ha creado, ha continuado y ha conseguido el propósito, pues entonces, creo que definitivamente si.

Para hacer humor absurdo ¿se nace o se hace?

Es una pregunta que nunca me la habían hecho, y eso que la intenté provocar en más de una ocación, pero nada,  así que le voy a dar respuesta. Creo que es una mezcla de las dos, pienso que hay que tener una predisposición para dejarse llevar por el humor absurdo, hay que disponer de algo en el ADN que te hace sentir bien por este tipo de humor, de la misma manera que no a tod@s los comic@s, humoristas nos gusta y practicamos el mismo tipo de humor, pues es muy probable que ya exista algo en nuestro cerebro que abrace con mayor afecto un tipo de humor por encima de otro.

Pondré otro ejemplo absurdamente absurdo: Como ya he comentado antes, no por el hecho de ser cómico aprecio todo el humor, hay cosas que me gustan, otras no tanto, algunas las encuentro ocurrentes, creativas y originales, pero hay algunas cosas que directamente las detesto, las encuentro deleznables y las aborrezco con todas mis fuerzas, obviamente no voy a poner ejemplos de ningún tipo, ademas también existe la posibilidad que el humor que practicamos no caiga siempre en los vías de las buenas opiniones, eso es un hecho.

Designios absurdos

En resumen, hacer humor tiene su formula, nosotros somos alquimistas del humor absurdo, seguimos con unas fuertes bases para llevarlo a cabo, eso es lo que nos dictan nuestros designios absurdos.

No todo lo que es absurdo es humor absurdo de per se, faltaría ver la intención, qué hay detrás.

No tod@s los comic@s pueden hacer todo tipo de humor, lo que se llama tocar todos los palos, en algunos o algunos, te sientes más cómodo que en otros, hacer lo contrario, sería absurdamente absurdo.

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